Enseñanzas

LA ILUMINACIÓN DE BUDA SAKYAMUNI

Por Su Eminencia Chogye Trichen Rinpoche

Ahora la madre de Siddhartha Gautama hacía siete días que había muerto después de darle nacimiento, y renació en la tierra de los dioses, conocida como el ”reino de los treinta y tres”.

Ella, como deva de este reino, poseyó alguna clarividencia limitada, y fue capaz de ver que el hijo de su vida previa, Gautama, estaba pasando por grandes dificultades. Así, como esta Diosa, la misma Mayadevi, lloró por Siddharta, sus lágrimas cayeron milagrosamente desde el mundo celestial, formando una pequeña piscina en frente del meditador Buddha.

En respuesta a esto, el gran meditador Gautama rompió su silencio, justo una semana antes de lograr la iluminación.

Habló con tono tranquilizador a su madre, diciendo: “A pesar de que he pasado por estas prácticas ascéticas de inimaginable dificultad, todavía no he alcanzado mi meta. Tengo sólo una semana antes de alcanzar la iluminación. Entonces te devolveré tu amabilidad e iré a enseñarte en un futuro próximo”.

De esta forma, su madre fue la primera persona por la que Gautama rompió el voto de silencio, justo antes de alcanzar la iluminación. Completando sus seis años de meditación, Siddhartha se levantó de ese lugar, saliendo a pie de lo que vendría a ser conocido como Bodhgaya, el Asiento de Diamante.

Así llegó detrás del gran árbol Bodhi. Sabía que el asiento al que se aproximaba era, de hecho, el mismo lugar donde todos los Buddhas del pasado, tales como Krakuchandra, Kanakamuni, y Kasyapa, habían alcanzado la iluminación.

En la más profunda reverencia, Gautama se inclinó ante el asiento vajra y tomó su lugar sobre él, apoyando su espalda contra el árbol Bodhi. Sobre ese mismo trono de iluminación de los Buddhas del pasado, Siddharta repitió el acto más grande de toda la historia, el logro de la completa iluminación bajo el árbol Bodhi en Bodhgaya. Gautama había pasado seis años meditando en los bancos del Niranjana, y había llegado al Asiento de Diamante de Bodhgaya para finalizar su entrenamiento meditativo.

Entró de nuevo en meditación, sentado en la oscuridad de la noche de luna llena. Los terribles ejércitos de demonios de Mara y seres malignos pululaban sobre él en un frenesí de celos.

Le amenazaron con temibles apariciones, blandiendo armas terribles y arrojándole rabia y envidia. Estos demonios tenían un gran poder y eran capaces de destruir cualquier cosa en la se fijaran. Sin embargo, debido al invencible poder de meditación, compasión y amabilidad emanando de Siddhartha, no le pudieron derrotar.

Ahora, a sólo horas de lograr la iluminación, en una meditación de una estabilidad inexpugnable, transformó todo lo que le fue arrojado en flores celestiales. No sufrió siquiera el menor daño.

De esta forma, conquistando y subyugando todos los demonios de mara durante el período de crepúsculo en esa noche, continuó adelante, manteniéndose en el samadhi profundo de la meditación, durante la media noche. Finalmente, en la primera alba que siguió a esa noche de luna llena, obtuvo la completa y perfecta iluminación, samyak sambuddha.

Habiendo alcanzado la iluminación, Siddhartha Gautama, ahora el Buddha, entró dentro del más sublime e indescriptible estado de gozo y vacuidad, que es el estado iluminado. En este profundo estado dio origen a un gran deseo, pensando, “Qué maravilloso sería si todos los seres sintientes pudieran participar de esta realización, que es ahora la mía propia”.

(De “Una Introducción al Budismo”, Dada por Su Eminencia Chogye Trichen Rinpoche en Barcelona, España, en 2000).

La práctica preliminar de tomar refugio tiene dos fundamentos: el común y el no común. El fundamento común creo que estáis todos familiarizados con él: con el objetivo de vencer el sufrimiento del samsara, necesitamos practicar el Dharma. Y para practicar el Dharma, debemos tener una preciosa vida humana. Aunque todo ser sintiente posee la naturaleza de Buda, y todo ser sintiente tiene la posibilidad de llegar a ser un Buda, un ser humano tiene la mejor oportunidad para hacerlo.

Obtener una vida humana es extremadamente precioso, particularmente una dotada con los dieciocho prerrequisitos y las diez condiciones favorables, y que a la vez, está libre de los 8 lugares desfavorables. Esta vida humana es más preciosa que la joya que concede los deseos, tal como la joya que concede los deseos puede conceder todos nuestros deseos materiales, pero no puede conceder un renacimiento más elevado o la liberación personal. La razón por la que esta vida humana es tan preciosa es porque si ésta es usada para practicar el Dharma, puede liberarnos del renacimiento en los reinos inferiores, puede ayudarnos a obtener un renacimiento elevado y puede llevarnos a la liberación personal, y eventualmente, a la iluminación última. Pero al mismo tiempo, la vida humana es muy difícil de obtener. Todo es impermanente.

El señor Buda dijo que todas las cosas compuestas son impermanentes. Compuesto, significa cualquier cosa que es creada de causas y condiciones. La vida humana es impermanente. No tiene una duración definida y depende de muchas condiciones externas e internas. Hay  muchos factores que pueden acortarla en cualquier momento, mientras que hay muy pocos que pueden prolongarla.

UNA ENSEÑANZA INTRODUCTORIA EN LA TOMA DE REFUGIO

Por Su Santidad Sakya Trizin

Hay una completa incertidumbre de cuando la muerte ocurrirá. Y por supuesto, sólo hay una cosa que es cierta en la vida, que es que cualquiera que nace en este universo morirá, incluso los Budas totalmente iluminados. Aunque los Budas totalmente iluminados están completamente libres del sufrimiento del nacimiento y la muerte, con el objetivo de mostrar la impermanencia a los ojos humanos, Ellos aparecen para morir y entrar en el Paranirvana. Así, nosotros, como gente ordinaria, podemos desaparecer como una burbuja en agua hirviendo, podemos perder esta vida en cualquier momento. Así que, mientras hayamos obtenido una preciosa vida humana, tan difícil de obtener, todo es impermanente, todo está cambiando momentáneamente, y nunca sabemos cuando perderemos esta oportunidad. Por este notivo es muy importante utilizar el período de vida que tenemos, usarlo del modo más beneficioso, de modo que sea beneficioso para nosotros y para los otros. Y el modo más beneficioso de utilizar nuestra vida es seguir la ley del Karma. Una de las enseñanzas especiales del Señor Buda es aquella en la que explicó la ley del Karma.

Todas las vidas por las que hemos atravesado no suceden accidentalmente, no son creadas por una fuerza exterior, no son adquiridas sin una causa. Todas y cada una de las cosas deben tener la suya propia, y todo lo que experimentamos ahora, ya sea placentero o doloroso, es creado a través de nuestro propio Karma. Todos los sufrimientos por los que atravesamos en esta vida, tales como la muerte, enfermedades, pobreza, etc, son creados a través de nuestras acciones negativas previas. Y todas las cosas buenas tales como larga vida, buena salud, prosperidad y el cumplimiento de nuestros propios deseos, no son tampoco creados por una fuerza exterior, sino que todo lo contrario, lo son por acciones positivas que realizamos en el pasado.

Creyente o no creyente, todo el mundo desea estar libre de sufrimiento, y todo el mundo desea experimentar felicidad. Pero que experimentemos una u otra está en nuestras manos. Así, por lo tanto, debemos seguir la ley del Karma. No debemos cometer ninguna obra negativa. Las obras negativas son acciones físicas, verbales y mentales que son cometidas por el deseo, enfado e ignorancia. Son estas acciones no virtuosas las que crean el sufrimiento, y si no queremos experimentar el sufrimiento, entonces nos debemos abstener de cometerlas. Si deseamos experimentar felicidad, entonces debemos crear su causa. Sin crear su causa, no podemos esperar experimentarla. No podemos esperar el resultado sin la causa. Y la causa de la felicidad es realizar acciones virtuosas, es dicir, acciones que están basadas en la generosidad, amor y compasión, que son beneficiosas para otros seres. Así que hemos de practicar muy cuidadosamente.

Estamos en el samsara, y todo el samsara es sufrimiento. La Palabra ‘samsara’ es Sánskrito, y en Inglés, lo llamamos  ‘El Círculo de Existencia’. Lo llamamos así porque no tiene fin. Cuando esta vida acaba, empezamos otra. Y por lo tanto va adelante y adelante, como una rueda, la “Rueda de la Vida”. Y cuanto más tiempo estamos en el samsara, experimentamos sufrimiento. En términos generales, hay tres tipos de sufrimiento.

El sufrimiento del sufrimiento, el sufrimiento del cambio y el sufrimiento de naturaleza condicionada de todos los fenómenos. El sufrimiento del sufrimiento  se refiere al sufrimiento que experimentamos como sufrimiento, como dolor físico y angustia mental. El sufrimiento del cambio, sin embargo, es más sutil.  Experimentamos como felicidad la ausencia del gran sufrimiento, pero esto no es la felicidad real. Esto es en realidad sufrimiento, el sufrimiento del cambio. Y entonces el sufrimiento de la naturaleza condicionada significa que nuestra verdadera existencia en este samsara es sufrimiento en el sentido que donde quiera que vamos, cualquier cosa que hacemos, con quienquiera que nos asociemos, no hay satisfacción que encontrar.

Incluso si estamos en el país más avanzado, con todo tipo de lujurias, no encontramos satisfacción. Así pués, cualesquiera que sean nuestras circunstancias, tanto tiempo como estemos en samsara, encontramos satisfacción, y este es el sufrimento de la naturaleza condicionada.

Estos son los cimientos comunes, para los que necesitamos algo más que la comprensión intelectual. Necesitamos analizarlos, contemplarlos y meditar en ellos, hasta que tengamos un tipo de sentimiento interno real respecto a su naturaleza. Es importante reflexionar  sobre los diferentes tipos de sufrimiento, los reinos inferiores, el reino de los espíritus hambrientos, el reino de los animales, el reino de los humanos, el reino de los semidioses, y el reino de los dioses, así nos damos cuenta que donde quiera que estemos, mientras lo hagamos dentro de samsara, será sufrimiento. Por ejemplo, si un veneno se mezcla con los alimentos, tanto si se trata de una buena como una mala comida, será perjudicial. Así que de manera similar, siempre y cuando estemos en el samsara, ya sea en un reino inferior o en un plano superior, aún se está sufriendo.

Por este motivo es muy importante practicar Dharma. Para ayudarnos a practicar Dharma, el Señor Buda, que poseyó infinita compasión, sabiduría, compasión y medios hábiles, concedió una enorme cantidad de enseñanzas para ajustarse a cada nivel de mentalidad, propensidad y situación. Pero el más avanzado, la forma más elevada de enseñanza es la enseñanza Vajrayana.

Para practicar Vajrayana, necesitamos practicar los fundamentos no comunes. Ahora los fundamentos no comunes, el primero es tomar refugio, porque tomar refugio es la raíz de todo el Dharma, la práctica preliminar de todo el camino, y la base de todos los votos. También, el que uno haya tomado refugio o no es lo que diferencia a un Budista de un no Budista.

Si uno ha tomado refugio, entonces uno es Budista. Incluso aunque uno haya nacido en una familia budista, esto no significa que automáticamente uno se convierte en budista. Hasta que uno toma refugio en la Triple Joya, uno no es Budista. Cuando uno ha tomado refugio en el Buda, Dharma y Sangha, entonces uno se convierte en Budista. Es a través de tomar refugio que uno deja atrás el camino mundano y se embarca en el camino de la liberación. Así, tomar refugio, es muy muy importante.

Normalmente explicamos el refugio en cinco aspectos. Estos son: la causa de tomar refugio, el objeto de refugio, el modo en que tomamos refugio, los beneficios de tomar refugio, y las reglas de tomar refugio.

El primer aspecto es la causa de tomar refugio. Tomamos refugio por tres causas: miedo, fe y compasión. Hay tres tipos de miedo. Miedo al sufrimiento del samsara, miedo del apego a uno mismo y miedo a la visión impura. Porque estamos en el samsara, experimentamos sufrimiento. Nadie desea tener sufrimiento, ni en esta vida ni en las futuras. Pero en el momento, somos personas muy ordinarias, no tenemos elección. Estamos completamente obligados a nuestro karma y contaminaciones y nos encontramos donde sea que el viento del Karma nos lleva. Tenemos miedo del sufrimiento pero somos incapaces de superarlo por medio de nuestros propios esfuerzos. Necesitamos confiar en alguien que sea sabio, que sea poderoso, o que también tenga compasión. Así tomamos refugio por miedo, miedo del sufrimiento de estar en el samsara.

Porqué experimentamos sufrimiento en el samsara es debido a que nos aferramos continuamente a nosotros mismos. Nos aferramos sin ninguna razón lógica. No hay modo de probar que hay un sí mismo, una cosa tal como el sí mismo, pero debido a que desde el tiempo sin principio hemos tenido una fuerte propensión a aferrarnos a uno mismo, lo seguimos haciendo. Esto está basado en la ignorancia, ignorancia de la verdadera naturaleza de la realidad. De hecho, realidad es ausencia de si mismo. Pero no nos damos cuenta de esto, y por el contrario nos vemos como un ente separado, y nos aferramos a esa noción de un si mismo separado. Y debido a esto,  creamos la noción del otro, y entonces sentimos apego a nosotros mismos y aversión a los otros. Y después, contaminaciones tales como los celos, tacañería y orgullo se incrementan. Y es debido a estas contaminaciones que creamos Karma mediante la realización de actividades negativas, físicas, verbales y mentales, creando así sufrimiento a nosotros mismos.  Si nos aferramos al sí mismo, entonces estamos obligados a experimentar el sufrimiento, de ahí el miedo al aferramiento al sí mismo. Y también, de acuerdo al Vajrayana, está el miedo de aferrarse a la visión impura.

La visión impura significa nuestra vida normal tal y como la experimentamos, desde el punto de vista de la ignorancia. Ahora estamos totalmente en samsara, experimentando diferentes sufrimientos. La vida presente en la que estamos es la visión impura. No es real, todo es ilusión, pero no aferramos a ella como si fuese real. Es debido a nuestra visión impura que experimentamos sufrimiento, por eso sentimos miedo de aferrarnos a la visión impura. Así que el miedo es la primera de las causas de tomar refugio, y tiene tres aspectos. El miedo del sufrimiento en samsara, el miedo del apego a uno mismo y el miedo del aferramiento a la visión impura.

La segunda causa de tomar refugio es la fe. Hay tres tipos de fe. La fe clara,  la fe del deseo y la fe de la creencia. La fe clara significa que cuando vemos muy claras las cualidades de Buda, Dharma y Sangha, es como algo que refresca nuestra mente. También nos da esperanza, o alivio en medio de este sufrimiento del samsara, por lo que se llama fe clara.

La fe del deso significa que cuando uno ve las enormes cualidades de Buda, deseamos obtenerlas para nosotros mismos. Y la fe de la creencia significa que no nos limitamos a creer ciegamente las enseñanzas del Buda, sino que las estudiamos, analizamos lo que dijo y enseñó el Buda, y nos damos cuenta de que expresa la auténtica verdad de nuestras vidas. Estamos convencidos de que lo que Buda dijo es la verdad genuina, no sólo porque alguien nos ha dicho que creamos en ello. Es después de un cuidadoso examen y análisis que hemos llegado al convencimiento de que es una verdad auténtica, por lo que creemos en él. Esta es la que se conoce como la fe de la creencia, y es muy, muy importante. Buddha mismo dijo que sus seguidores sólo deben creer en sus enseñanzas después de un examen cuidadoso, y no sólo por la fe.

Y la tercera causa, la principal causa según el Mahayana, es la compasión. Así como nosotros mismos deseamos ser libres del sufrimiento, todos los seres sintientes, tanto visibles como invisibles, de los gérmenes e insectos hasta los más altos devas, todo el mundo desea estar libre del sufrimiento, nadie quiere experimentar sufrimiento. Sin embargo, desde tiempo sin principio, estamos presos en este círculo de la existencia, renacemos una y otra vez. Y, en una vida u otra, todos los seres sintientes en realidad han sido nuestro propio padre, madre, familiar o amigo, y cada vez que se han convertido en nuestros padres, nos han dado tanto amor y tanto cuidado como lo han hecho nuestros padres actuales. Por lo tanto, de esta manera, no es correcto pensar sólo en nuestro propio bienestar. Tenemos que pensar en todos los demás seres sintientes, cada uno de ellos es en realidad nuestro muy querido padre, madre y ser querido.

Sin embargo, debido al cambio de vida, no nos reconocemos unos a otros. Vemos algunos seres como enemigos, y los odiamos. Vemos algunos como nuestros amigos y familiares, y tenemos un apego muy estrecho y fuerte con ellos. Vemos algunos con indiferencia, y no sentimos nada por ellos. Pero en realidad, no sólo a nuestros familiares y amigos presentes, sino incluso nuestro peor enemigo, cada ser en este samsara, es nuestro ser querido. Y con el fin de rescatarlos, debemos sentir por todos y cada uno de ellos.

Por supuesto, todos tenemos algún tipo de sentimiento. Cuando vemos a un animal o un ser humano que sufre, tanto si somos practicantes como si no, todos tenemos algún tipo de sentimiento, piedad, una especie de compasión. Si nuestro amigo o familiar, o simplemente alguien que conocemos está sufriendo, sentimos compasión. Pero ese tipo de compasión es la compasión limitada. La verdadera compasión debe sentirse para todo el mundo de la misma forma, con la misma intensidad. Y si sentimos compasión por alguien, queremos salvarles del sufrimiento, del sufrimiento del samsara. Así que si tenemos la verdadera compasión, queremos liberar a todos los seres sintientes del samsara, y la manera de hacerlo, el primer paso, es tomar refugio en el Buda, Dharma y Sangha. Sin la toma de refugio, no podemos seguir adelante. Así que el primer paso en la práctica del Dharma es tomar refugio. Las tres causas principales de la toma de refugio son el miedo, la fe y la compasión. Y en el Vajrayana, que es el extraordinario Mahayana, la compasión es la principal causa de la toma de refugio.

LA VACUIDAD TAL COMO ESTÁ EXPRESADA EN EL SUTRA DEL CORAZÓN

Por Su Santidad Sakya Trizin

Las enseñanzas del  Buda son la fuente de toda la felicidad y beneficio, en esta vida así como  en las futuras. La vida nos exige muchas demandas – necesitamos comida, cobijo y otras necesidades básicas para nuestra supervivencia. Pero la cosa más significativa en nuestras vidas es descubrir la verdad de todos los fenómenos. Una de las enseñanzas más importantes que Buda nos dio es que todo es impermanente, particularmente nuestra vida humana, la cual encara muchos obstáculos y puede ser interrumpida en cualquier momento. Cualquier ganancia que alcancemos en esta vida nos durará sólo durante esta vida, que es una cantidad de tiempo muy limitada. Esta es la razón por la que Jnanakirti, el gran maestro, dijo que debemos esforzarnos en darnos cuenta de la verdad mientras tengamos esta gran oportunidad, que para tener tal oportunidad es muy difícil y puede que no suceda otra vez por un tiempo muy, muy largo.

Y por lo tanto, lo más importante, la cosa más significativa que podemos hacer durante este período de vida, que provee de todas las condiciones adecuadas y está libre de todos los estados desfavorables es descubrir la verdad acerca de la naturaleza de la realidad.

Pero, ¿cómo encontrar esa verdad?  Normalmente, lo que vemos, lo que oímos, lo que pensamos, toda nuestra experiencia, consideramos que es la realidad. Pero de hecho, esta no es necesariamente la realidad – la realidad puede ser otra cosa también. Nuestra noción de la realidad está en completa contradicción con lo que es la verdadera realidad.

Por ejemplo, en nuestra vida diaria, nos encontramos con muchas personas y nos formamos una opinión de cada una de ellas. Una persona nos encontramos con que es una persona muy buena, y nos gusta realmente. Y entonces, días, meses o años más tarde, esta persona cambia y de repente no la vemos como una buena persona en absoluto, sino más bien como una muy mala.

Entonces, ¿donde está la verdad? Todo lo bueno y todo lo malo no puede coexistir- esta persona no puede ser ambos, todo lo bueno y todo lo malo al mismo tiempo. Así, la mayoría del tiempo, nuestra percepción es equivocada. Lo que pensamos hoy podría estar equivocado mañana. Y lo que pensemos mañana podría estar en contradicción con lo que pensemos el día después. Esto muestra que no vemos la realidad como es realmente, no vemos el significado real, o la verdadera naturaleza, de los fenómenos

Desde que no tenemos el potencial o el poder de ver y percibir la realidad tal como es, necesitamos confiar en un auténtico maestro, el Señor Buda, y en sus enseñanzas, para descubrir la verdad acerca de la realidad.

El Señor Buda, en su infinita sabiduría, compasión y poder, concedió una incalculable cantidad de enseñanzas para satisfacer cada nivel de mentalidad, cada nivel de propensidad, cada nivel de inteligencia. Si deseamos dividir las enseñanzas del Buda en categorías, lo podemos hacer de muchas maneras diferentes. Una manera es situarlas en orden cronológico, conforme
a que hay tres enseñanzas principales o ruedas del Dharma: la Primera, Segunda y Tercera
ruedas del Dharma.

En la Primera rueda del Dharma, el Buda enseñó las Cuatro Nobles Verdades. En general, las enseñanzas del Buda tienen dos aspectos, el significado interpretativo y el significado definitivo. La Primera Rueda del Dharma es en su mayoría interpretativa, aunque tiene algún significado definitivo.

Puesto que la mayoría de las personas no están preparadas para percibir directamente la verdad última, el Buda tuvo tan grandes medios hábiles que, con el fin de guiar a aquellas personas a la verdad,  Él les dio el primer tipo de enseñanza, la cual se conoce como interpretativa.

Y luego, está la Segunda Rueda del Dharma, que consiste principalmente en enseñanzas definitivas. Aquí, el Buda dio la enseñanza de la Perfección de la Sabiduría, o la Prajnaparamita, que está contenida en un gran número de volúmenes. La esencia de esta Perfección de la Sabiduría, es lo que se conoce entre los budistas como el Sutra del Corazón.

Y después, está la Tercera Rueda del Dharma, que consiste de una mezcla de enseñanzas definitivas e interpretativas. La más importante de las Tres Ruedas del Dharma es la segunda, la Prajnaparamita, que explica la vacuidad o la verdad absoluta de la naturaleza real de los fenómenos.

Aunque el Buda mismo dio esta enseñanza a Sus muchos seguidores, Él dio la profecía de que después de su Mahaparinirvana, habría un Bhikshu llamado Naga y que sólo él sería capaz de explicar el verdadero significado de estos Sutras de la Perfección de la Sabiduría.

Las personas ordinarias, por supuesto, no están realmente interesadas en descubrir la verdadera naturaleza de todos los fenómenos. Pero las religiones y las diferentes escuelas filosóficas sí intentan elucidar el significado real de la vida, la verdad tras de todo lo que vemos, oímos y hacemos, la verdad detrás de toda nuestra experiencia. Cuál es el verdadero significado, cual es la verdadera naturaleza de todos estos fenómenos?

Cada escuela o religión diferente que investiga la naturaleza de la realidad llega a una conclusión diferente. Incluso dentro de la tradición Budista, hay diferentes escuelas, cada una con sus propias conclusiones. Algunas escuelas o religiones aseguran que todo es creado por Dios, otros dicen que está hecho de elementos, mientras otros afirman que está hecho de átomos pero que esos átomos son imposibles de aislar. Hay muchas, muchas diferentes explicaciones de la realidad última.

Lo singular acerca del maestro Nagarjuna es que él no dijo “la realidad es esto o es aquello”. Él explicó el Camino Medio, conocido como Madhyamika.

Después de examinar los fenómenos y aplicar un agudo razonamiento a sus observaciones, él dedujo que nada podía ser afirmado. Vio que no hay tal cosa como “es de esta manera” o “es de aquella manera”, ya que la realidad está más allá de la descripción. Desde que es imposible expresar esta verdad, e incluso más aún es encontrar un nombre adecuado para ella, es a menudo referida como vacuidad. Pero esto no significa que todo está vacío. Por ejemplo, cuando decimos que una copa está vacía: ¿vacía de qué? Vacía de agua, o de cualquier otra cosa. Pero esto no significa que la copa no existe, o que el agua no existe. No es una declaración nihilista.

El significado de vacuidad no es que un fenómeno no existe. Lo que verdaderamente quiere decirse con vacuidad es que todo lo que aparece ante nuestros sentidos, absolutamente todo, es interdependiente. Nada existe independientemente, sin depender de causas y condiciones. Si las cosas realmente existieran, entonces existirían sin depender de causas y condiciones. En teoría, para que algo exista realmente, tienen que existir independientemente de cualquier cosa. Pero de hecho, para existir, todo depende de causas y condiciones: debido a esta causa, ese resultado aparece.

Todo es interdependiente. Todos los fenómenos existen a través de la originación interdependiente, y esto es a lo que nos referimos cuando decimos vacuidad. Vacuidad significa interdependencia e interdependencia significa vacuidad. Así que la interdependencia es muy importante. Desde que todo lo que percibimos es creado a través de causas y condiciones, u originación interdependiente, todo es interdependiente y nada existe independientemente. Aunque las cosas aparecen en un nivel relativo debido a causas y condiciones, ellas no pueden ser descritas a un nivel absoluto.

Y esto es lo que se conoce como vacuidad, el hecho de que no hay conclusión posible, así como de la naturaleza de la realidad, no hay descripción posible. Es por eso que se dice en el Sutra del Corazón, que “la forma es vacío”.

Forma se refiere a todo lo que percibimos con nuestros sentidos. La forma es vacuidad. La forma no está separada de la vacuidad, por ejemplo, cuando decimos que la copa está vacía, estamos diciendo que la copa en sí misma existe, pero que está vacía de agua. De hecho, la copa misma está vacía, y su forma es también vacuidad. Forma es vacuidad y, en otro nivel, la vacuidad es también forma.

Forma no es otra cosa que vacío y vacío no es otra que la forma.

Fuente: Melody of Dharma n.4


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