Linajes

Después de abrirse paso a través de los Himalayas a finales del siglo VIII, el Budismo inundó las tierras altas tibetanas en una sucesión de cuatro grandes corrientes materializadas en las cuatro órdenes principales del budismo tibetano: Nyingma, Sakya, Kagyu y Guelug.

Son percibidas como variedades diferentes de la visión, contemplación y acción budista común. Las cuatro basan su filosofía, meditación y sus códigos éticos en los Vehículos Monásticos, Universal y Apocalípticos del budismo indio, y raramente se consideran mutuamente excluyentes.

Linaje Nyigma

La orden Nyigma, se fundó sobre la base de las enseñanzas esotéricas de Shantarakshita y Kamalashila, dos grandes maestros del monasterio de Nalanda en India y de Guru Padma Sanbhava, que sometió a las deidades nativas del Tibet. Probablemente a causa de esto, los ritos nyigmas son utilizados directa o indirectamente por las otras órdenes para mantener la armonía con el entorno.

Tiene el poder y la simplicidad característica de todas las instituciones fundacionales, y se dice entre los tibetanos que las enseñanzas nyigmas eran para casi-budas. Los primeros nyigmapas se distinguieron por una inteligencia, energía y dedicación casi sobrehumana.

Durante el apogeo inicial, la tradición Nyigma dominó la totalidad del budismo tibetano. Shantarakshita, fundó el primer monasterio tibetano en Samye, a mediados del siglo VIII. Grandes maestros colaboraron en la larga y ardua tarea de recopilar, traducir y transmitir gran parte de la tradición sagrada india en Samye, hasta la primera mitad del siglo IX. A mediados del siglo IX, el budismo fue perseguido por el rey Lang Darma, que accedió al trono después del asesinato del rey del Dharma Tri Relwajen. Cuando Lang Darma murió, también asesinado, la dinastía Yarlung, se sumió en el caos y el país se desintegró en una serie de regiones mal coordinadas. Los monjes budistas huyeron hacia provincias exteriores, los textos se destruyeron o escondieron, y templos y monasterios quedaron inactivos durante mucho tiempo.

A mediados del siglo X, el Dharma volvió de nuevo a las regiones centrales a la vez que formas posteriores de budismo indio entraba en Tibet a través de maestros indios y las obras de numerosos traductores tibetanos.

En esta época se formo la orden Nyigma, basada en los linajes espirituales conservados en las familias de los descendientes de los discípulos de Padma Sambhava, en los Textos Sagrados y en las órdenes monásticas que descendían de Shantarakshita.

Linaje Sakya

La orden Sakya aparece con la fundación del monasterio de Sakya el 1073 por Khon Konchok Gyalpo, sus fundadores procedían de una familia de la clase dirigente, los Khon, de la región meridional de Tsang, los cuales aportaron una gran habilidad organizativa a la administración de los primeros tiempos de los sakyapas, y destacaron por haber sabido gobernar con gran prudencia y humanidad.

Como las otras órdenes, la orden Sakya se adhiere a los principios básicos de los tres Vehículos del Budismo. La aportación especial de las Enseñanzas Sakyapas consisten en la introducción de las tradiciones monásticas y escolásticas traídas al Tibet desde el monasterio de Vikramashila en India por el traductor Drogmi (992-1074) y en mantener el conocimiento dentro del marco de la práctica, proporcionado por las enseñanzas de los linajes esotéricos del Sendero y de la Realización, procedentes del gran Mahasida Virupa, basados en la literatura del Tantra de Hevajra.

Los sakyapas constituyeron una de las órdenes escolásticas más activas del período inicial, reunieron cantidad de textos y encargaron numerosas traducciones, introdujeron un programa de estudios muy eficaz diseñado por Sakya Pandita y fundaron numerosos monasterios.

En el período mongol, la orden fue designada para gobernar el Tibet. La combinación de una extensa investigación sobre los textos, y su experiencia espiritual intensiva, les permitieron también mantener tradiciones artísticas precisas y auténticas que refinaron hasta niveles muy elevados.

Linaje Kagyu

La orden Kagyu fue fundada en el siglo XI por el traductor Marpa (1012-1098) y por el santo y poeta tibetano Milarepa, a partir de las enseñanzas esotéricas y contemplativas derivadas de los Mahasidas indios Tiropa y Naropa. Es conocida por sus brillantes santos yóguicos y por sus profundas enseñanzas meditativas.

También destacó como fundadora de monasterios e instituciones docentes de las que surgieron muchos seres iluminados. Sus tradiciones artísticas eran parte integral de la práctica y experiencias visionarias de los grandes lamas Kagyupas, que cultivaron una estética altamente refinada como expresión de la iluminación y como medio para conseguirla.

Los kagyupas originaron las pautas budistas de liderazgo distintivamente tibetano, a base de lamas reencarnados de santidad especial, rompiendo así la pauta de dominio por parte de una familia dirigente tradicional haciendo posible su propagación geográfica.

Linaje Guelug

La orden Gelug denominada a veces el nuevo Kadam, fue fundada por lama Tsong Khapa (1357-1415), renovador de las enseñanzas de Atisha, maestro bengalí del siglo XI.

Los grandes Khans mongoles, a partir del siglo XVI, y los emperadores Manchus desde el siglo XVII, fueron devotos de Tsong Khapa, de los Dalai Lamas y de las reencarnaciones más importantes del Tibet y de los mongoles como el Panchen Lama y otros… Estos gobernantes hicieron servir sus considerables riquezas para favorecer el Budismo.

La orden Guelug, ha estado quizás la más prolífica de todas en cuanto a volúmenes de obras durante los últimos cinco siglos. A medida que se establecía el orden en todo el país, sus lamas y mecenas seglares restauraron los templos y encargaron numerosas obras de arte para los miles de nuevos monasterios que se construyeron.

El período que va del siglo XV al XIII refleja la gloria de esta civilización como un todo. El Gran V Dalai Lama, concretó la arquitectura de la civilización tibetana budista con la construcción del magnificiente palacio del Potala. Gracias a la paz conseguida por toda la nación, durante el reinado del V Dalai Lama, los tibetanos sintieron que su fe en la compasión que todo lo abarca, se presentó en su tierra gracias a la bendición de Avalokiteshvara y de las Tres Joyas. Esto no era nada inventado por la orden Guelupa, pero heredando el tesoro de sabiduría de los anteriores poderes, fueron capaces de asimilarlo y adaptarlo para la gente más sencilla.

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